El uso de la inteligencia artificial generativa por los jueces
Tiempo estimado de lectura: 8 minutosUna sentencia argentina acaba de marcar un antes y un después: un juez penal utilizó inteligencia artificial generativa para redactar parte de su resolución judicial, y el tribunal superior anuló todo el juicio.
En este artículo, Ricardo Oliva León extrapola el caso a España analizando las implicaciones de este precedente. Desde el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y las normas que desarrollan los principios y las garantías procesales, el autor examina los límites entre la asistencia tecnológica y la delegación indebida a una máquina del poder que ostentan los tribunales de justicia, advirtiendo sobre el sesgo de automatización, la pérdida de trazabilidad decisoria y las posibles violaciones del RGPD.
Concluye con un mensaje contundente: la inteligencia artificial siempre puede asistir, pero nunca sustituir al juez; la motivación judicial debe seguir siendo acto humano, responsable y explicable. No obstante, reconoce que en cierto tipo de juicios muy concretos (juicios monitorios) puede ser recomendable flexibilizar esta regla.
Una lectura imprescindible para entender cómo la inteligencia artificial puede transformar -y poner a prueba- la esencia misma de la justicia.